Protector solar en clima tropical: por qué el número del frasco no dice todo
El FPS mide una sola cosa, y no es la que más pesa cuando uno vive cerca del ecuador.
Por Marcela Ruiz, Bogotá · 29 de septiembre de 2026
El número grande del frasco mide la protección contra un tipo de radiación, la que enrojece la piel. No mide la otra, la que atraviesa vidrio y nubes y se acumula durante años sin avisar con ardor. Por eso dos frascos con el mismo número pueden proteger distinto.
Lo que hay que buscar en la etiqueta es la mención de amplio espectro. Sin esa palabra, el frasco está contando la mitad de la historia, por alto que sea el número impreso adelante.
La segunda parte es la cantidad. Las pruebas de laboratorio se hacen con una capa bastante más gruesa de la que uno se pone en el afán de la mañana. Con la mitad de producto no se obtiene la mitad de protección: se obtiene bastante menos.
Y está la hora. En Colombia el sol llega más vertical que en los países donde se diseñan la mayoría de estos productos, y la franja fuerte es más estrecha y más intensa. Una sombra más corta que uno mismo es la señal simple de que es esa hora.
Lo que ningún frasco resuelve es la reaplicación. El producto se va con el sudor y con la mano que se pasa por la cara. Si el plan es estar afuera toda la tarde, el frasco tiene que salir de la casa también.