RitmoDiario

Bienestar, cuidado personal y consumo

Consumo

El recibo de la luz: dónde se va de verdad la plata

Casi siempre está en dos o tres aparatos, y no son los que uno sospecha.

Por Andrés Quintero, Medellín · 26 de septiembre de 2026

Lo que calienta o enfría consume; lo que solo se enciende, poco. · Thomas Kelley / Stocksnap (CC0)

La regla más útil para leer un recibo no tiene nada de técnica: lo que calienta o enfría consume mucho; lo que solo se enciende, consume poco. Una ducha eléctrica o una nevera pesan en la cuenta; un bombillo moderno, casi nada.

De ahí que apagar luces, aunque sea buena costumbre, rara vez explique una cuenta alta. El cambio grande está en el tiempo que corre un aparato de calentar o de enfriar, no en cuántos interruptores quedaron arriba.

El consumo en espera existe, pero suele ser pequeño y se exagera. Vale la pena desconectar lo que nunca se usa; no vale la pena desconectar todo cada noche esperando una diferencia que no va a aparecer en el recibo.

La nevera merece atención aparte porque trabaja todo el día. Lejos de la estufa, con espacio por detrás y con el empaque de la puerta en buen estado: eso cambia más que subirle o bajarle un punto al termostato.

Antes de comprar cualquier aparato que prometa ahorrar, conviene mirar el recibo de tres meses y ver si hay un salto. Si la cuenta es pareja y siempre fue así, lo que hay es un consumo de base, y ese no se arregla con un accesorio.